Presentación proyecto “Universidad en la Tercera Década SXXI”

Ciudad de México (México), 24.06.2011.-
En el marco del IV Seminario de Innov@ción en la Educación Superior “El Papel de la Educación Superior en el Desarrollo”, que ha tenido lugar durante tres días, se realizó la exposición del Proyecto “Universidad en la Tercera Década Siglo XXI”, a cargo de representantes de las universidades organizadoras del seminario, UNAM y Universitat Oberta de Catalunya (UOC).

Por parte de la UNAM intervino el Dr. Fernando Gamboa de la CUAED/UNAM, junto a su equipo de trabajo. Expusieron la investigación que han realizado respecto a cómo visualizan la Universidad en la década del 2030, mencionando que “estamos viviendo una época de rupturas, en diferentes ámbitos: económico, tecnológico, cultural, en la naturaleza, y social”. Cuando se da la ruptura en estos cinco ámbitos al mismo tiempo – algo que ocurre solo cada 500 años aprox. -, eso redefine el rumbo de la humanidad en los próximos cinco siglos.

En el desarrollo del proyecto se hadetectado que existen 10 tensiones, o dimensiones, que irán cambiando de un punto a otro, en forma gradual. A continuación se mencionan las mismas:

Primera tensión: ir de lo rígido a lo flexible. Esta dimensión explica que los ambientes de aprendizaje cambiarán; el alumno podrá aprender en el museo, por ejemplo; o sea, que saldrá de las 4 paredes que hoy presentan las aulas. Además, el profesor dejará el papel tradicional – el de ser el único que provee el conocimiento -, volviéndose un par de sus alumnos. Finalmente, esta dimensión plantea que las instituciones tendrán currículos a la medida, permitiendo que los alumnos puedan elegir qué estudiar.

La segunda tensión, expone que en un futuro los alumnos tendrán recursos de aprendizaje disponibles en la web, facilitando su proceso de aprendizaje. También se flexibilizarán sus horarios y días de asistencia a las escuelas. Asistirán algunos días y otros podrán estudiar desde sus casas u otros espacios abiertos. Se crearán comunidades virtuales de aprendizaje, lo cual les permitirá aprender con sus pares.

En la tercera dimensión, la tensión está entre una educación fuertemente estructurada vs. una formación fuertemente desestructurada.  Aquí se plantea el interrogante ¿qué pasa si dejamos de pensar en una educación donde si uno no termina los 5 años no tiene “nada”? Se pasará a un esquema en que el alumno podrá elegir los temas y conocimientos quiere desee cursar. Conceptos como carreras, semestres y asignaturas se desdibujarán. Se migrará a una formación más ligada con los problemas de la sociedad y de la persona.

La cuarta tensión versa sobre la dicotomía de lo local vs. lo internacional.  Los países actualmente se preocupan en cómo se brinda una educación que deje claro cuál es la región a la que pertenece esa persona, cuáles son las problemáticas regionales; cómo hacer para que no se pierda la identidad de lo que cada uno es dentro de la sociedad. Pero también es necesario formar estudiantes que puedan insertarse en una comunidad globalizada.  Esta cuestión será uno de los grandes desafíos.

La quinta tensión refleja el tránsito de una educación homogénea hacia una educación heterogénea.  En la educación básica principalmente, se considera que el punto más importante que tienen en común los alumnos es la edad. En realidad hay pocos fundamentos desde el lado educativo de porque esto es así. Hay estudios donde se indican otros factores como intereses, formación, cultura que ayudan mucho al proceso educativo. Se pasará a un espacio de aprendizaje con multiperfiles.

La tensión número seis aborda lo rápido vs. lo lento.  Se romperá el acartonamiento de las instituciones. Habrá espacios públicos de debate, ya sean presenciales o virtuales. Se acercarán diferentes culturas, lenguajes, perspectivas. Existen ya procesos de hiper-aprendizaje. Esto demanda una docencia distinta, distribuida. El docente no es el único responsable del aprendizaje del grupo. Debe haber un esquema de colaboración entre docentes.

La séptima tensión se da entre lo unidisciplinario vs. lo multidisciplinario. Los problemas no pueden ser vistos desde una única perspectiva. La formación no debe ser dirigida alrededor de las disciplinas, sino alrededor de las necesidades a resolver.

Octava tensión: lo público vs. lo privado. Se presenta el interrogante ¿hasta dónde la educación debe ser pública o privada?: ambas son necesarias; no hay que ir a los extremos. Las universidades estarán más involucradas en actividades económicas y empresariales.

En la novena dimensión se encuentra la opacidad vs. la transparencia. Esto implica un sistema de incentivos diferente del actual. Habrá un sistema que permita tomar decisiones y prácticas acordes a las mismas.

La décima tensión se da, por fin, entre lo superficial y lo profundo.  Aprender y saber de varias disciplinas será fundamental, pero también se necesitarán que las personas sí conozcan de un tema en profundidad: a esto se denomina “personas tipo T”.  El modelo permitirá que las personas generen innovación.

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